domingo, 20 de febrero de 2011

Radiografía de la población española

En los tiempos que corren, con la crisis económica, el paro por las nubes, los ciudadanos endeudados y sin duda enfadados con sus gobernantes y representantes; es, a priori, difícil establecer para un ciudadano medio el significado de los partidos políticos sin entrar en consideraciones absurdas, como que no tienen real significado o que no tienen ideología propia al servir a las empresas multinacionales que sin duda afloran en la actualidad.

Por un lado, hay un sector de la población española que no se atreve a mirar hacia atrás a nuestro pasado y renegar de todo aquello, sino que intentan vivir como si nada de aquello hubiera ocurrido. Evidentemente, me refiero a Franco y a una parte de los votantes conservadores españoles, que ven mejor a un gobernante ilegítimo que a uno nombrado por los españoles, al ser este último de su desagrado ideológico. Por otro lado, está el segundo gran sector de la población española (curiosamente son, en parte, los mismos que los otros) que ve con un recelo impresionante a los políticos, que se consideran apolíticos y que dicen que votarán al candidato más adecuado. No hay que olvidar al principal activo de la población española, que son aquellos influidos de manera impresionante por la iglesia católica y las tradiciones. Siguen viendo con recelo a todas las teorías liberales y a los que todo lo no español les provoca un cierto resquemor, aunque no pueden decirlo por ser políticamente incorrecto.

Pero es que la situación de la otra parte de la población española no es mucho más halagüeña. Un sector de la izquierda (en especial, sindicatos) usa siempre términos absolutamente teóricos y claramente anticuados para intentar defender solo a aquellos a los que representan (trabajadores) acusando de todos los males de España a una supuesta red de multinacionales que son eminentemente malas y que, además, pretenden enriquecerse a través de los derechos de unos trabajadores que se quedan sin nada por culpa de un mal abstracto: el capital. Estos mismos son aquellos que miran con recelo a los americanos y que se parecen mucho (pero muchísimo) a los conservadores católicos o a gran parte de ellos. Otra parte de la izquierda, también sigue, sin duda, apegada al pasado. Es como si no pudieran negar y entrar directamente en conflicto con aquello de que la institución privada no es cosa del demonio y que ser funcionario está muy bien, sí. Pero los que realmente crean España no son ellos, sino los que individualmente se mueven, crean empleo, trabajan y, por cierto, pagan los impuestos para que ellos hagan sus funciones burocráticas. Que claro, están también mal vistas y es injusto, pero es normal ya que hay realmente muchos funcionarios y tienen el puesto de por vida. Eso no es normal. Como no es normal que en este país, se pague con el dinero de todos todo. El estado no debe darte todo, como el padre no debe darle todo a su hijo.

Aun quedan más sectores de la población española representados por los partidos políticos. Por un lado, los nacionalistas periféricos, que son los que consiguen aprovecharse de esta democracia para todos y de este sistema que favorece los votos concentrados que los votos diluidos por el país. Son muy complejos de analizar estos partidos y estos nacionalismos pero yo creo que se podrían solucionar a medio largo plazo con una cultura distinta conjunta tanto del resto de España como en Cataluña y País Vasco. O por lo menos en Cataluña donde yo no creo que sea tanto un problema sentimental (que sería imposible de arreglar) sino más bien un problema absolutamente ligado al pasado de España y que no se puede solucionar mientras que los sectores de población española no cambien. En todo caso estos partidos no contribuyen en general al bienestar del Estado y en particular el Nacionalismo Vasco me parece un caso particularmente negativo para España ya que no puedo comprender como no pueden tener una cura de humildad con el resto del Estado que por otro lado no comprende como en esta época de igualdad, democracia y derechos se les permitan unos fueros que vienen de tiempos inmemoriales y que sin duda son anticuados, obsoletos e injustos. Al igual que muchos españoles no se atreven a renegar de franco, muchos vascos (un porcentaje que es hasta peligroso) no se atreven a quitar de su subconsciente aquello de que son un pueblo históricamente único en el que se han permanecido siempre puro, sin mestizaje y que han sido duramente oprimidos por los opresores maquetos españolistas. Que, además, aunque sé que es horrendamente injusto nombrarlo, los que atentan son algunos vascos pidiendo la independencia.

Sin duda la función de los partidos políticos en este sistema es la de representar a la ciudadanía española. Esta función queda en muy mal lugar cuando en las encuestas salen siempre como uno de los principales problemas de los españoles siempre los políticos. En todo caso, pienso que los que suspenden en este caso no son sólo los políticos (que probablemente también) sino que pienso que los que suspendemos somos la población española en su conjunto. Les damos poder a los políticos para que nos representen y para que manden sobre nosotros. Un mandato implica obligación y un pérdida de libertades. A todos nos gusta la libertad. Sin embargo, estamos empeñados en darle las máximas posibilidades de regulación al estado. Y claro, al final están decidiendo (aunque sea parcialmente) por nosotros. ¿Qué nos ocurre? Que nos quejamos del estado y vemos en los políticos a los males absolutos de todo lo que nos pasa. ¿Qué hay una crisis global y pierdo mi empleo? La culpa es del gobierno. ¿Qué no me paga mi jefe dinero para llegar a fin de mes y no puedo con mi hipoteca? La responsabilidad es única del gobierno ¿Qué no puedo darles a mis hijos lo que querría?Me quejo de la gestión económica (de la que por cierto no tengo ni idea) del gobierno ¿Qué mi empresa se quiebra? Le pido dinero al estado. Sin embargo, nadie se da cuenta y esto es sin duda lo más importante y es que el estado no funciona porque sí. El estado no es una unidad superior a todos nosotros invariable que responde ante todo con perfección y que puede hacer frente a cualquier adversidad. El estado somos nosotros. Y los políticos se encargan en parte de gestionarlo. Pero los que hacemos realmente que funcione somos todos y cada uno de los ciudadanos individuales que con nuestra vida, obra y gracia hacemos que la vida de nuestro entorno y finalmente de nuestra comunidad que es España funcione mejor o peor. Los funcionarios son nuestros árbitros y como tales, no pueden hacer que los futbolistas que somos nosotros juguemos mejor o peor al fútbol. Ellos podrán hacer mejor o peor su trabajo en función de que las reglas sean cumplidas y se juegue conforme a las mismas pero no pueden (o no deberían poder) interceder para que los futbolistas hagan determinadas cosas que a ellos les gustan. Por tanto cuando los ciudadanos se quejan de sus políticos en el fondo se quejan de sí mismos.

Otro tema aunque directamente relacionado con el anterior es que la población española está absolutamente sobre valorada. Digo por sí misma. Ciertamente se creen más listos que los políticos, pero no es así. El político medio es más inteligente que el ciudadano medio. Y no digamos ya los de las élites de los partidos políticos. Ellos tienen mucho poder y son más inteligentes. Y lo saben. Juegan constantemente con la demagogia para cautivar a partes de su electorado y no entran en debates reales que son los debates de ideas para entrar en debates de formas, procedimientos y sobre todo, clases. Los políticos hablan a veces a sectores de población para que les voten sin realmente decir nada, les hablan a los trabajadores, a los empresarios o a los inmigrantes, pero se olvidan muchas veces de hablarles a las personas. Les hablan a ellos, pero saben que ellos lo tienen muy difícil para meterse a político como no sea desde el régimen eterno que es además poco democrático que supone ir subiendo en un partido político. Un político español casi nunca hace nada más que eso, ser un político. Son muy pocos los casos (se me ocurren Rato y Pizarro) que hayan hecho méritos en campos privados sin estar relacionados con la política y luego hayan entrado en un partido político al tener vocación pública que es como debería ser desde mi punto de vista. Esa es la única forma de garantizar políticos que no tengan necesidad de continuar eternamente en el poder. Políticos que difícilmente serán corruptibles ya que se meten ahí porque quieren. Además es una idea mucho más bonita, al ser la persona que desde una postura agradecida hacia su propio país, decide intentar cambiar algunas cosas para que su país funcione mejor y de alguna forma devolverle a la sociedad lo que esta le ha dado.

De toda esta parrafada parece claro cuales no son las funciones de los políticos. Parece claro que la función de los políticos no es la de contentar a sus votantes, ni tampoco a las clases que representan. Su función podría ser (siguiendo la metáfora futbolística) la de crear las leyes para que los futbolistas se sientan más cómodos jugando el partido a cambio de pedirle determinadas condiciones implícitas (que son los impuestos) para que el partido se pueda celebrar con una normalidad adecuada. Otra función sería la de representar a la sociedad española. Esto lo hacen, pero a medias. Y menos mal que lo hacen a medias. No pueden representar directamente a todos los ciudadanos españoles ni dictar lo que una mayoría en un momento determinado momento quiera. Y no pueden porque ellos saben lo que hacen y sin embargo una buena parte de la sociedad española (y de cualquier otro país) no entienden de todas las cuestiones políticas. Por ejemplo, económicamente hablando, es seguro que una buena parte de la sociedad española no tenga ni idea de lo que son el VAN, el TIE, el IBEX 35 o lo que son las acciones en bolsa de una empresa, y sin embargo se atreven a criticar medidas económicas concretas que ha tomado el gobierno español cuando ellos tienen una noción de la economía absolutamente difusa. Es como si voy al médico que me receta algo y yo me pongo a discutirle la efectividad de un medicamento basándome en lo que hacía mi madre o en mis intuiciones personales.

El significado de los partidos políticos podría ser en España el de agrupaciones de individuos españoles, que es un conjunto armónico y orgánico, que sabe hacia dónde marcha y lo que quiere, y para ello, dispone de un programa que contiene las asignaciones de la clase que representa. Por lo tanto, es la clase social el verdadero fundamento sociológico del partido. Poco a poco, la clase social ha dejado de representar a los partidos políticos y ahora se ven a veces en la encrucijada de no saber a quien representan los partidos al tener que intentar conseguir la mayor posibilidad de votos de forma que autores como Maurice Douveger dice que son aquellas organizaciones que tienen como objeto directo, la conquista del poder o la participación en su ejercicio, tratando de obtener escaños en las elecciones, de poseer diputados y ministros y de apoderarse del gobierno. En todo caso, los partidos siguen representando en cierto modo a las clases sociales y a los barrios de forma que un porcentaje alto de los estudiantes de las universidades privadas o de los integrantes de la iglesia católica votarán al pp y un porcentaje alto de los residentes en Vallecas o de los trabajadores de una mina en Asturias votarán al PSOE.

Por último, y para terminar, decir que aunque es una pesimista imagen de la sociedad española la que he proyectado en este ensayo sobre la sociedad española en su conjunto y de los partidos políticos en particular, poco tienen que ver con la anterior de hace treinta años y estoy absolutamente convencido de que todo esto va a mejorar sustancialmente en los próximos años cuando una nueva generación que viene con muchos menos prejuicios que la anterior sea capaz de llevar España, Europa y al Mundo a una nueva dimensión probablemente mucho más globalizada, internacionalista, donde se mire menos de donde eres y más lo que eres, donde los nacionalismos sean solo sentimentales y no afecten a las decisiones privadas del individuo, donde no se protejan los intereses particulares dejando los generales en una mala situación y donde la cultura sea global y no local. En este futuro tan esperanzador e iluso, es probable que la política se vea como quizás ya estemos preparados para verla. No es tan importante. Que gobierne un partido u otro no cambiará sustancialmente nuestra vida. Importará más el candidato pero sobre todo importarás más TÚ y lo que tú hagas con tu vida.

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